Un caso que conmocionó a la comunidad internacional llegó a su fin en Nueva Zelanda. Una madre, Hakyung Lee, de 45 años, fue declarada culpable de asesinar a sus dos hijos, de seis y ocho años, y ocultar sus cuerpos en maletas durante años.
Los restos de los niños, Yuna Jo y Minu Jo, fueron descubiertos en 2022 en un almacén en el sur de Auckland, y se estima que llevaban muertos entre tres y cuatro años. Lee, que había huido a Corea del Sur, fue extraditada para enfrentar el juicio.
Durante el proceso judicial, la defensa de Lee argumentó que la mujer había sufrido un episodio de demencia y depresión severa tras la muerte de su esposo en 2017. Su abogada, Lorraine Smith, declaró que Lee había intentado que toda la familia muriera ingiriendo antidepresivos, pero que ella sobrevivió y sus hijos no.
Sin embargo, la fiscalía sostuvo que la mujer actuó de manera consciente. Tras un juicio de tres semanas y solo dos horas de deliberación, el jurado del Tribunal Superior de Auckland la declaró culpable.
Lee ahora enfrenta una pena de cadena perpetua, con un período mínimo de una década sin posibilidad de libertad condicional.
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