#GraciasLuna | Una voluntaria de Cruz Roja consuela a un migrante que acaba de llegar a Ceuta

La joven ha cerrado sus redes después de recibir una avalancha de comentarios racistas y xenófobos.

En un año sin abrazos, por las distancias que ha marcado la pandemia de coronavirus, un abrazo se ha convertido en una de las imágenes de la semana en España: el de una joven de tan solo 20 años, voluntaria de Cruz Roja, que trataba de consolar a un joven de Senegal que acababa de cruzar la frontera entre Marruecos y España en la ciudad de Ceuta.

La joven se llama Luna y en las imágenes que han circulado por las redes sociales se aprecia cómo da agua al joven y cómo este llora desconsoladamente y se apoya en ella, mientras que a pocos metros personal de la ONG atiende a un amigo suyo intentando salvarle la vida.

Tras la difusión inicial de la instantánea, la joven fue identificada y empezó a recibir en sus perfiles de las redes sociales comentarios racistas, xenófobos y machistas e, incluso, amenazas. Después de esa avalancha, la voluntaria ha decidido echar el candado a las redes.

Sin embargo, el alud de solidaridad que ha venido después ha sido mucho mayor que el de odio. #GraciasLuna ha sido 'trending topic' en España y ha dado la vuelta al mundo. Periodistas, políticos, artistas y personas anónimas han querido mostrar su apoyo a Luna, mientras que muchos de ellos han optado por cambiar su imagen de perfil por esta foto.

Este jueves Luna ha explicado en la televisión pública cuál es la historia detrás de este abrazo, que refleja la situación de millones de personas que se ven obligadas a dejar sus hogares en busca de un futuro.

"Un chico desesperado pensando que su amigo se moría, recién llegado, habiendo pasado nadando, llorando desconsoladamente todo el rato y abrazándome, solo lloraba", ha relatado. 

La voluntaria también ha referido la desesperanza del joven ante la perspectiva de la devolución a Marruecos: "Hubo un momento en que se empieza a dar con piedras en la cabeza porque estaba viendo que los estaban devolviendo a todos y se quería matar".

"Tenía los ojos rojísimos y miraba como si nunca hubiera visto una persona, como si fuera la primera vez que sale a la calle: desesperado. El hecho de abrazarme era como su salvavidas", ha contado Luna con la voz entrecortada. 

No quiero cerrar la nota sin compartir la emoción que dejan las impactantes imágenes de calor humano, empatía y solidaridad que no debemos perder.





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