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Coronavirus | Decretaron el estado de emergencia y toque de queda en Francia, Europa se prepara para lo peor

 La medida busca limitar la circulación en las calles y las reuniones privadas sin volver a un confinamiento total. “Seguiremos trabajando, nuestra economía lo necesita”, dijo el presidente Macron.




El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció este miércoles el estado de emergencia y un toque de queda nocturno en París y otras ocho ciudades. La decisión se tomó a raíz del aumento sostenido de casos de coronavirus en las últimas semanas en diversos puntos del territorio. La medida regirá desde este fin de semana y al menos durante un mes con el objetivo de frenar la “segunda ola” de contagios.


“A la vista de la propagación sobre el territorio nacional, como se desprende de los datos científicos disponibles, la pandemia del COVID-19 constituye una catástrofe sanitaria que amenaza, por su naturaleza y gravedad, a la salud de la población”, indicó el decreto firmado por el primer ministro Jean Castex tras una reunión del Consejo de Ministros.


Y agregó: "Esta amenaza justifica que el estado de emergencia sanitaria sea declarado para que se tomen las medidas estrictamente proporcionales a los riesgos sanitarios y apropiadas a las circunstancias de tiempo y lugar”.


Más tarde, Macron detalló en una entrevista televisiva que el Gobierno francés impondrá un toque de queda que prohibirá a la población circular por las calles de nueve ciudades entre las 21 y las 6, salvo casos excepcionales.


“La medida entrará en vigencia el sábado, Durará cuatro semanas e iremos al Parlamento para extenderla hasta el 1º de diciembre. Seis semanas es el tiempo que creemos útil”, manifestó.


Además, el mandatario advirtió que quienes violen el decreto presidencial serán multados con 135 euros (158 dólares). Sin embargo, aclaró que se harán excepciones para las personas que trabajen de noche o que tengan una “buena razón” para salir.


Las ciudades que se verán afectadas por la medida son París, Lille, Grenoble, Lyon, Aix-Marseille, Montpellier, Rouen, Toulouse y Saint-Etienne.


“Debemos actuar, la situación es preocupante”, expresó Macron, cuya intención es evitar a toda costa un segundo confinamiento de Francia luego de la cuarentena de dos meses impuesta a comienzos de año, la cual tuvo consecuencias económicas y sociales muy negativas para el país.


En las últimas semanas, en París y otras ciudades con alta transmisión del virus ya se había ordenado el cierre de negocios como bares y gimnasios, mientras que en los restaurantes y centros comerciales se intensificaron los protocolos sanitarios. Sin embargo, esas medidas del Gobierno no lograron mejorar las altas tasas de contagiosidad en los distritos.


Por ese motivo, además de dar un paso extra en la reducción de la circulación en las calles, el toque de queda busca limitar de manera indirecta las reuniones privadas, donde los casos se multiplican.


“No podremos salir del restaurante después de las 21, no podremos ir a la casa de amigos a festejar, porque sabemos que es en allí donde más nos contaminamos”, explicó Macrón. Aún así, aclaró que la vida de los franceses no sufrirá modificaciones durante el día.


“Seguiremos trabajando, nuestra economía lo necesita. Nuestros hijos seguirán yendo a la escuela”, sostuvo, aunque pidió teletrabajo “dos o tres veces por semana” en las empresas en las que sea posible implementar la modalidad.


Al día de hoy, Francia es el país europeo con más casos diarios de coronavirus y uno de los más golpeados por la pandemia en el continente, con un saldo cercano a los 33.000 muertos.


En las últimas semanas, el número de contagios aumentó constantemente, sobre todo desde el regreso de las vacaciones de verano. Y, por consiguiente, lo mismo sucedió con las víctimas fatales: en las últimas horas más de 100 personas murieron y 193 fueron ingresadas a cuidados intensivos.


Producto de la llamada “segunda ola” de la pandemia, también se está incrementando nuevamente la presión sobre los hospitales, en los que un tercio de las unidades de terapia intensiva a nivel nacional ya fueron ocupadas por pacientes con COVID-19.


“No hemos perdido el control”, dijo no obstante dos veces el jefe de Estado, pero reconoció que la situación es “preocupante”. Además, advirtió que la batalla contra el coronavirus todavía está lejos de terminar. “Tenemos al menos hasta el verano de 2021 con este virus”, pronosticó.


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