LA ‘BÓVEDA DEL FIN DEL MUNDO’, DONDE SE GUARDAN LAS SEMILLAS ANTE RIESGOS COMO UNA PANDEMIA

La instalación guarda más de un millón de muestras de semillas de todos los rincones del planeta que representan más de 10.000 años de historia agrícola


Cerca del polo Norte, entre los 74 y los 81 grados de latitud norte, donde en verano las máximas no superan, de media, los 5°. En esta zona remota se encuentra el archipiélago noruego de las Svalbard, que alberga la que se conoce como la ‘bóveda del fin del mundo’, un almacén de seguridad que guarda más de un millón de muestras de semillas de todos los rincones del planeta que representan más de 10.000 años de historia agrícola.

Cada una de estas muestras contiene varias unidades de semillas, con lo que la instalación almacena, en total, centenares de millones de ellas. Desde 2008, que fue cuando se inauguró el depósito, han ido llegando aquí para que, en caso de una catástrofe global, pueda salvarse la agricultura.

La construcción del Svalbard Globale Frøhvelv (el nombre oficial de esta instalación en noruego) fue impulsada por el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico prediciendo que algún día la diversidad de los cultivos alimentarios del planeta podría peligrar por culpa de amenazas globales como el cambio climático.

La instalación está excavada a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca

La instalación, excavada a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca, a una altura a la que no quedaría cubierta por agua incluso si se deshiciera todo el hielo del planeta, es impenetrable a la actividad volcánica, los terremotos y la radiación, entre otros, y mantiene las semillas a -18° de forma permanente.

Puede que en el momento en el que se decidió tirar adelante esta iniciativa a muchos les pareciera ésta una idea totalmente descabellada. No obstante, Noruega no hizo sino anticiparse a los acontecimientos. Y es que, tal y como estamos experimentando estos días por culpa de la expansión del virus de la Covid-19, más vale prevenir que curar cuando se trata de gestionar catástrofes globales.

Es cierto que la situación actual debería empeorar mucho para tener que recurrir a las semillas almacenadas en las Svalbard, si bien dejando de lado esta crisis sanitaria, no hay que olvidar que los efectos derivados de la crisis climática llevan años dificultando a los agricultores sacar el máximo partido de sus tierras.

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