Todavía nadie en América Latina había tomado dimensión de las restricciones que iba a imponer la pandemia de coronavirus. Anwar Farrán es periodista y trabaja en la Televisión Nacional de Chile .
El contexto ayuda para entender por qué nadie -ni él ni en el canal- consideró que tenían que suspender el viaje a Boston para hacer el reportaje que habían programado durante meses. «Era un viaje de sólo cinco días pero en esos pocos días anduve en metro, estuve en bares, en el MIT , en Harvard. En Estados Unidos había empezado el pedido de distancia social pero no más que eso», cuenta Farrán a Infobae. Fue cuando llegó el momento de volver a Santiago de Chile, donde vive, que se preocupó.
Por su trabajo como periodista, Anwar veía lo que estaba pasando en el mundo. Chile todavía no había cerrado sus fronteras y tampoco obligaba a nadie a hacer 14 días de cuarentena pero él se dio cuenta de que, sumando las escalas, iba a estar 20 horas arriba de un avión. Además, iba a hacer escala en un aeropuerto de Toronto, Canadá, en el que suelen haber pasajeros en tránsito de todo el mundo. «Paty» es su esposa, Patricia Venegas, que es la conductora del noticiero del mediodía de TVN y está embarazada de mellizos.
Hacía años que estaban buscando ese embarazo. Patricia cumplió ayer 41 años y Anwar propuso «autocuarentenarse», algo así como hacer una cuarentena voluntaria. Paty también estuvo de acuerdo y se mudó a la casa de su hermana. Creyeron, cuando los días de separación empezaron a hacerse eternos, que tal vez había algo de exageración de padres primerizos.
Anwar no suele ser miedoso. « Además, yo nunca tuve fiebre». Fue el día 7 de la cuarentena voluntaria que Anwar sintió algo extraño. Con tantos días de encierro, reflejos de periodista y aburrimiento, Anwar ya sabía que las sociedades científicas estaban empezando a considerar la «anosmia» como síntoma de coronavirus.
Anwar trató de restarle importancia pero volvió a reparar en la anosmia un día en que estaba haciendo un asado y picando tomate y ajo y tampoco sintió el aroma. El día 12 de «la cuarentena autoimpuesta» y faltando pocos días para volver al canal y para que Paty regresara a casa, Anwar decidió ir al hospital para que le hicieran el hisopado. Quería estar seguro de que no estaba contagiado, especialmente porque en Chile, como sucedió en Argentina, «ya había mucha gente apuntando con el dedo a quienes habían viajado, incluso exigiendo que se violara la ley de derechos del paciente y se revelara la identidad de los contagiados para poder alejarse». No quisieron hacerle el test porque no tenía los síntomas clásicos.
«No sé si estuve bien o mal pero exageré los síntomas. » « Yo ya había pensando en volver, incluso quería ir a ver a mis papás, que viven en el sur de Chile y tienen los dos más de 70 años. Creo que estuvo bien lo de hacer la cuarentena voluntaria porque seguro evitó que yo contagiara a cientos de personas». Anwar lleva un mes sin ver a Paty, aunque la evidencia científica parece indicar que no hay transmisión vertical .
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El embarazo lo sigue por Skype, consciente de que probablemente abuelos, tíos, amigos e incluso él tardarán en conocer a los mellizos cuando nazcan. Especialmente porque ayer fue a hacerse nuevamente el test y volvió a darle positivo. «Fue tanta la espera de este embarazo que la idea de disfrutarlo tenía mucho sentido para nosotros», dice. Y cuenta que todos los días Paty se acerca el teléfono a la panza para que los bebés escuchen la voz del padre.
Que él les habla todo lo que no les había hablado en los primeros meses de gestación, mientras mira a través de la pequeña pantalla «las ondas expansivas que provocan los movimientos de los mellizos».
