A finales de marzo, el presidente de esa nación centroasiática, Emomali Rahmon, expresó su optimismo de que su país esquivará el problema y, para comprobar su punto de vista, pasó el fin de semana asistiendo a celebraciones y marchas masivas organizadas para las vacaciones de primavera Nouruz, reseña Eurasianet.
El secreto, según el mandatario, es que los tayikos mantienen sus casas impecables.
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"Mantener las casas limpias y cuidar las normas sanitarias es una de las mejores cualidades de nuestra gente. Y especialmente en situaciones en las que todo tipo de enfermedades infecciosas se están propagando rápidamente", aseveró Rahmon, instando a los ciudadanos a no someterse al pánico. "Nuestra salud está, ante todo, en nuestras propias manos".
El 1 de abril, cuando los vecinos de la región ya habían tomado la decisión de endurecer la cuarentena, en Tayikistán, los estudiantes volvieron a las escuelas después de las vacaciones de primavera. Y el 4 de abril, cuando el número de casos en el mundo superó el millón de personas, Dusambé respondió a la pandemia celebrando el Día del Tulipán.

La creciente sensación de ansiedad
Al menos eso es lo que dicen los funcionarios regionales de salud pública, destaca el diario. Sin embargo, es poco probable que esta información elimine la creciente sensación de ansiedad entre los ciudadanos tayikos. Las máscarillas faciales se ven cada vez más en las calles, incluso en aldeas remotas, aunque no ha habido una orden oficial o requisito para que la gente las use.
De acuerdo con la periodista tayika, cada día trae nueva incertidumbre. "La gente susurra, comparte algunas historias y rumores de miedo, pero continúa yendo de compras a mercados y organizando picnics masivos fuera de la ciudad", detalló Tadzhibayeva.
"Quiero creer que un milagro salvará a Tayikistán de este flagelo. Pero los milagros suceden solo en los cuentos de hadas", concluyó la periodista.

Tayikistán - Mapa
