Una notificación interna a inspectores de Tránsito de Paysandú motivó una fuerte respuesta de las edilas departamentales Gabriela Gómez y Guadalupe Caballero, al tiempo que el director de Tránsito, Leonardo Rivero, explicó que el contenido había sido malintepretado y que por esa razón fue retirada la directiva.
Las edilas del Partido Nacional se mostraron vivamente sorprendidas porque la notificación interna, integrada por cinco órdenes, indicaba en la última: “Realizar cinco sanciones por día, por Inspector con sus respectivas advertencias”. Con la firma de Sandra Navadián, quien desde hoy asume de manera interina la Dirección de Tránsito ante licencia de Rivero, la notificación, con vigencia desde el pasado 13 de enero, también determina “No tomar mate y fumar en el banco, podrán hacerlo en tribuna Sur”, “Dejar los móviles sin tranca (dentro del depósito)”, “No dejar bolsos o mochilas en el pasillo (debajo del reloj)” y “Dirigirse al reloj 5 minutos antes de marcar”.
Para las edilas departamentales “llama poderosamente la atención el último punto donde dice que cada inspector debe realizar 5 sanciones por día” porque “obliga a los funcionarios a tener que sí o sí multar a la gente”. Desde la Dirección de Tránsito, el director concordó que “probablemente no fue una redacción adecuada y por eso se malinterpretó, en realidad al revés se entendió. Por esa razón fue removida esa directiva porque lejos de la Intendencia está la intención de recaudar por multas”. Lamentó que “con tanta ligereza edilas que ni siquiera están en la comisión especializada de la Junta Departamental salgan a afirmar cosas que desconocen.
Una simple llamada --siempre estamos a disposición-- hubiera alcanzado para explicarles con claridad la intención de esa directiva”. Comentó que “se trata de impedir que se siga la tentación --acostumbrados por lo que se realizaba en el período anterior-- de hacer una industria del cobro de multas. Ahora se muestran sorprendidas, pero nada dicen de cuando se pagaba en cuotas el porcentaje por multas porque era tan elevado que no podía hacérselo en un solo mes.
Poner el límite en cinco multas --reitero, como máximo-- es una manera de advertir que el inspector antes que para multar está para educar, y eso se hace a través de advertencias de tránsito. Claramente, hay algunas situaciones en que lo único que queda es la multa, pero no es la norma. Ni debe serlo”.
Fuente: El Telégrafo
