Récord en el Mercado Laboral: El Empleo Alcanza su Punto más Alto

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El cierre del año 2025 ha traído noticias sumamente alentadoras para la economía nacional. Según los datos más recientes divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el mercado de trabajo en Uruguay ha logrado consolidar una tendencia de crecimiento que no se veía desde hace diez años. 



Con un volumen de ocupación que evoca los mejores momentos del ciclo económico previo, el país se posiciona con indicadores robustos para enfrentar los desafíos del próximo periodo.

Un hito histórico: Más de 1.77 millones de personas ocupadas

Las cifras oficiales son contundentes. Al finalizar diciembre, la tasa de empleo en Uruguay se situó en un sólido 60%, lo que representa un incremento en la comparativa interanual. Traducido a números absolutos, el INE estima que actualmente existen 1.775.000 personas ocupadas en todo el territorio nacional.

Este dato no es menor, ya que implica la creación de aproximadamente 15.000 nuevos puestos de trabajo en el transcurso del último año. Lo más relevante de este informe es la perspectiva histórica: para encontrar niveles de ocupación similares, debemos remontarnos a finales de 2014 o principios de 2015. En aquel entonces, Uruguay transitaba la etapa final de un ciclo de crecimiento extraordinario. Tras años de meseta, donde el empleo llegó a caer a tasas de entre el 56% y 57%, y superada la profunda alteración que significó la pandemia, el mercado laboral ha encadenado tres años de expansión ininterrumpida desde 2022.


El desempleo perfora el piso del 7,4%

Otro de los indicadores clave que arrojó el informe del INE es la notable reducción de la desocupación. La tasa de desempleo en diciembre se ubicó en el 7%, lo que supone una caída significativa respecto al 7,4% registrado en el mismo mes del año anterior.

En términos prácticos, esto significa que hay unas 133.000 personas buscando trabajo activamente, lo cual representa una reducción de 8.000 desocupados en comparación con el cierre de 2024. Este descenso se explica, en parte, por una leve baja en la tasa de actividad (la cantidad de personas que ofrecen su fuerza de trabajo), pero fundamentalmente por la capacidad del sistema productivo para absorber la mano de obra disponible.

Un dato alentador dentro de esta categoría es el comportamiento del empleo joven. En el segmento de personas de entre 25 y 29 años, la desocupación bajó al 9,4%, logrando recortar un punto porcentual en el último año, un indicio de que los nuevos profesionales y trabajadores técnicos están encontrando canales de inserción más eficientes.


Los desafíos pendientes: Informalidad y calidad del empleo

A pesar del optimismo que generan las cifras de ocupación total, el informe del INE también arroja señales de alerta sobre la calidad del trabajo generado. El indicador de informalidad se ubicó en el 21,9% del total de los ocupados. Esto implica un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto al año anterior, lo que sugiere que una parte del nuevo empleo creado no cuenta con los aportes correspondientes a la seguridad social ni las garantías legales plenas.

Este aumento de la informalidad es un punto que las autoridades económicas y laborales deberán monitorear de cerca, ya que impacta directamente en la sostenibilidad de las finanzas del Estado y en la protección a largo plazo de los trabajadores.

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